La biónica es la ciencia que produce innovaciones tecnológicas inspiradas en la naturaleza. Antes se hablaba mucho de la biónica porque en la televisión se veían las aventuras de El hombre de los seis millones de dólares y su novia, y luego el término pasó de moda. Pero cuando leemos sobre fibras ultrarresistentes fabricadas a partir de las moléculas de las telas de araña, o sobre paneles solares móviles que siguen el movimiento del sol en el cielo, no podemos evitar acordarnos de ese concepto y de esa forma de enfocar la investigación científica, que parte de la suposición de que la sabiduría de la naturaleza es mayor que la del hombre. Los ingenieros de Smartflower debieron de hacer el mismo razonamiento porque su producto más innovador es un sistema fotovoltaico que en su diseño y funcionamiento recuerda al girasol y su propiedad de seguir al sol en su recorrido desde el amanecer hasta el ocaso.
La técnica
El movimiento giratorio del Smartflower se consigue mediante un motor biaxial que sigue las instrucciones de un algoritmo astronómicoque, en función de la latitud fijada y del día de instalación, calcula la mejor inclinación de los paneles para optimizar la eficacia del dispositivo. El rendimiento del sistema oscila entre 3.400 y 6.200 kWh/año, según la región geográfica. El sitio eficiencia energética es, por tanto, mejor que el 40% en comparación con los sistemas estáticos. Además, al tener un periodo de funcionamiento más largo, tiene la capacidad de producir la máxima energía disponible desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde. Así, el sistema puede alimentar cargas domésticas sin necesidad de recurrir a la red eléctrica durante buena parte del día, alcanzando un índice de autoconsumo de 60%. El dispositivo es capaz de autoasegurarse gracias a un sensor anemómetro que, al medir la intensidad del viento, puede ordenar al Smartflower que repliegue en posición segura cuando el viento alcance los 54 km/h. En posición cerrada, la estructura tiene una altura de 2,65 metros; en posición abierta, alcanza un máximo de 4,8 metros. El espacio libre alrededor del Smartflower debe ser de 5×5 metros. La instalación lleva muy poco tiempo: después de haber hecho la base de hormigón, basta con una hora para la instalación de la estructura y la puesta en marcha inicial. Está disponible en 3 versiones: estándar para conexión a la red; con baterías de iones de litio para almacenar electricidad y reutilizarla después; con tomas de 22 kW para recargar coches y bicicletas eléctricas.
El diseño Smartflower
Diseñada por el estudio vienés GP DesignPartners, la Smartflower tiene un impacto visual especialmente agradable y funcional. Se asemeja a las flores que dibujan los niños: grandes pétalos que giran para cerrarse sobre sí mismos, sostenidos por una base de color. El aparato es se adapta bien a cualquier entornodesde el patio trasero, pasando por el aparcamiento de una empresa, hasta la terraza de un edificio de apartamentos. No es casualidad que la Smartflower haya ganado numerosos concursos de diseño industrialcomo Good Design Award 2016, red dot design Award 2016, International SEA Sustainable Entrepreneurship Award 2015, Austrian special award for innovation, Austria's Born Global Champion. Disponible en 8 colores, puede personalizarse según las necesidades del cliente. El precio de la versión estándar ronda los 12 mil euros.
Fuente: Smartflower.es

